Italia lleva ya más de un mes con fuertes medidas de confinamiento y, aunque todavía queda tiempo para que se pueda volver a vivir con normalidad en el país, son muchos los que se preguntan cómo será el verano del coronavirus. Varias empresas se han puesto ya manos a la obra para poder garantizar la seguridad de los clientes en el sector turístico e intentar salvar la temporada”

“Iremos al mar, pero con seguridad”, afirmó la secretaria de Turismo, Lorenza Bonaccorsi, que aseguró que están trabajando para “garantizar que podamos ir a la playa este verano”.

Entre las principales normas que habrá que seguir, incluso en vacaciones, estarán el distanciamiento social y el uso de mascarillas, así como mantener la higiene con geles hidroalcohólicos. Pero empresas como Nuova Neon Group, están desarrollando distintos productos que se puedan usar en los destinos turísticos para garantizar la seguridad. 

Entre sus propuestas se encuentra instalar cubículos de plexiglas transparente en las playas para solucionar el problema del espacio. Se trata de una especie de vitrinas de 4,5 metros de largo y 2 metros de alto que ya han sido probadas en una playa en la Riviera Romag

nola.

Un posible uso de los paneles en restaurantes.

“En nuestra opinión, puede funcionar. La idea nació con el doble propósito de proteger pero también de reiniciar las actividades”, explicó Claudi Ferrari, propietario de Nueva Neon Group, al diario La Reppublica.

El empresario destacó también que están trabajando para crear pantallas para bancos, farmacias, “por lo que hemos pensado extender el trabajo a actividades comerciales”. De esta manera, su idea sería instalar las pantallas por ejemplo entre las mesas de los restaurantes para marcar la separación.

Sin embargo, los cubículos transparentes para ir a la playa no convencen a Fabrizio Licordari, presidente de Assobalneari, la asociación de empresarios turísticos de Federturismo Confindustria: “¿Quién iría a cerrarse en una caja de plástico con 35 grados? La playa es libertad”, apuntó a Corriere della Sera.

Licordari también aboga por garantizar el distanciamiento pero su iniciativa se basa en, por ejemplo, reducir el número de sombrillas en las playas “de 200 a 70-80, por ejemplo”. “Lo mismo podría hacerse en restaurantes y bares: mesas muy separadas. Y luego todos hacen cola en el bar de la playa, como se hace ahora en el supermercado”, explica.

Con respecto a las máscaras, el presidente de Assobalneari considera que tendrían que ser obligatorias: “Podríamos hacerlos obligatorios para aquellos que van al bar o al restaurante desde la tumbona”. 

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