La Guerra Civil no pudo con los eventos taurinos, pero el coronavirus sí. España vive la primera paralización de los festejos desde el año 1918, cuando nuestro país registró la epidemia de la gripe española. Con la actual suspensión de marzo, abril y mayo; al menos 120 toros han conseguido salvar su vida frente a una muerte más que asegurada en la plaza, según la organización animalista Animalis Naturalis.

Dentro del sector han surgido algunas iniciativas que han caído en saco roto, como la propuesta de Movistar Plus para organizar las corridas a puerta cerrada y emitir la señal en directo de manera exclusiva a través de su canal taurino. Finalmente, no ha salido adelante. La única actividad se encuentra en una web abierta por empresarios del sector para repetir las corridas de la Feria de Abril de años anteriores.

El objetivo es mantener la afición en una práctica que se encuentra en franco declive. Los datos lo confirman, sobre todo, en cuanto al relevo generacional: según una encuesta de Ipsos Mori, el 84% de los jóvenes españoles se sienten avergonzados de vivir en un país taurino. Si extendemos el estudio a todo el espectro, podemos contar con las cifras del último sondeo elaborado por Sociométrica para El Español en 2019: un 56,4% de los españoles están en contra y solo un 24,7% se muestran a favor.

Lo cierto es que la época en la que se enmarca la pandemia ha sido clave para el daño en el sector. En los tres meses de parón se han cancelado las grandes citas para los aficionados al mundo del toro en España, como la Feria de Abril de Sevilla, San Isidro en Madrid y los Sanfermines de Pamplona.

Los empresarios piden ahora ayudas al Gobierno, ya que calculan pérdidas importantes ante un parón que nadie fue capaz de prever antes de que sucediera. De hecho, muchos empresarios ya habían cerrado la temporada alta taurina y ahora no tienen opción de ejecutar los contratos y no saben si recibirán el dinero comprometido.

Las organizaciones animalistas piden la supresión de ayudas y cancelar toda la temporada completa

Mientras tanto, las organizaciones animalistas piden que la actual coyuntura se pueda adoptar como punto de inflexión para que el Gobierno cancele por completo toda la temporada taurina e inicie un proceso para abolir la tauromaquia en España.

Además, piden que los empresarios taurinos se encarguen de gestionar sus pérdidas sin ayuda del Estado: “La Fundación Toro de Lidia ha solicitado ayudas para el apoyo de esta cruel industria. Han pedido una reunión para ‘poder estudiar la posibilidad de comenzar planes de contingencia, recuperación y apoyo para la industria lo antes posible”, piden desde Animalis Naturalis.

La asociación también pide que el actual Gobierno de coalición empiece a desmontar la industria taurina, algo a lo que parece más proclive Unidas Podemos. “Exigimos la suspensión inmediata de todos los festejos taurinos en todo el país y que la industria taurina no reciba ayudas compensatorias por ello“.

Sin duda, el sector de la tauromaquia arrastra el problema derivado de la bajada de fieles y la pérdida de atractivo, sobre todo, entre los más jóvenes. ¿Supondrá la crisis del coronavirus un punto de inflexión? Esta circunstancia, sobre todo, dependerá de la actuación del Gobierno durante los próximos meses.

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